Entrevista a Gaetano Leone

17 juliol 2018

CHEMICAL NEWS
Javier Constante

Gaetano Leone es el coordinador del Plan de Acción para el Mediterráneo del PNUMA (Secretaría del Convenio de Barcelona), con sede en Atenas, Grecia, desde junio de 2014. Tiene una experiencia amplia y diversa en asuntos políticos e interorganizacionales, procesos intergubernamentales, liderazgo y gestión, y asociaciones, especialmente en el campo del desarrollo sostenible.

"El diseño debe tener en cuenta la vida útil del plástico"

Gaetano Leone

El Convenio de Barcelona tiene más de 40 años. ¿Es un instrumento que todavía sigue vigente para la protección del Mediterráneo?

El Convenio de Barcelona para la protección del mar Mediterráneo contra la contaminación se firmó en los años 70. En ese momento, la protección del medio ambiente estaba centrada inicialmente en reducir la contaminación, pero de forma gradual empezó a expandirse con una serie de protocolos que se convirtieron en instrumentos vinculantes a lo largo del tiempo. El Convenio se modificó en 1995 para incorporar las ideas de desarrollo sostenible que surgieron del Convenio de Río de Janeiro de 1992. Creo que es un instrumento que se ha adaptado bien a nuestros tiempos. También creo que el compromiso de las partes firmantes no ha disminuido, sino que ha aumentado. En 2008 incorporamos un último protocolo al Convenio centrado en la gestión integrada de las zonas costeras. Creo que el Convenio cumple a día de hoy con las aspiraciones de las partes.

¿De dónde viene el aspecto vinculante y legal del Convenio?

Este es un tema muy importante porque tiene que ver con la naturaleza del Convenio como un tratado de las Naciones Unidas y con cuestiones de observancia y cumplimiento. Esta naturaleza también se manifiesta en el hecho de que las partes del tratado (estados) deben incorporar en su propia legislación y en su acción los compromisos del tratado. En todo caso, existe un mecanismo de cumplimiento en el Convenio de Barcelona y, si una parte contratante no cumple con sus obligaciones, se ha establecido un procedimiento con una serie de pasos destinados a poner a dicho estado en una posición de cumplimiento. La voluntad política de cooperar se convierte en un aspecto fundamental. Los estados que se han comprometido no quieren verse en una situación de incumplimiento.

En el Mediterráneo hay una marcada línea divisoria entre el norte y el sur. Según su experiencia, ¿ha sido esta cercanía, y al mismo tiempo la distancia entre estos dos mundos, un problema?

En primer lugar, esta gran división podría verse entre dos mundos, norte y sur, con las connotaciones asociadas a cada uno de ellos. Sin embargo, si se lleva a cabo un análisis más detallado de la realidad, veremos que la diversidad es mucho mayor: cada país tiene su visión, su diferente grado de desarrollo político, económico, cultural y de acceso a la educación. Esta diversidad es un reto, pero la historia nos enseña que también es una oportunidad. Permítanme mostrarles un ejemplo: tal vez una directiva de la UE no puede tener validez legal en todo el Mediterráneo, pero en el marco del convenio podemos intentar influir en su espíritu y en sus aspectos más destacados en toda la región. Además, creo que hay un gran interés tanto del norte como del sur del Mediterráneo para estar juntos en un proyecto común. Otra razón para el éxito del Convenio de Barcelona para la protección del mar Mediterráneo ha sido la prevalencia del diálogo más allá de las difíciles situaciones políticas (incluso de guerra), porque cuando hablamos del medio ambiente en el Mediterráneo no estamos discutiendo sobre ideologías políticas, sino sobre algo que va más allá y que es esencial para la supervivencia de todos. De la misma forma, sinceramente creo que todos los países que comparten el Mediterráneo tienen algo que aprender de los demás.

No hay duda de que el mar Mediterráneo es un foco importante de contaminación marina, pero ¿tenemos datos precisos sobre por qué esto es así?

Está claro que no podemos negar que el Mediterráneo es un foco y que todavía tenemos grandes lagunas que solventar en relación con la investigación científica para conocer mejor lo que está ocurriendo. Tenemos datos sobre algunas zonas pero no sobre todas. Sin embargo, sabemos lo suficiente como para afirmar que el Mediterráneo es uno de los mares más contaminados, también por sus características geomorfológicas y por las presiones humanas que recibe (por ejemplo, el crecimiento de la población, el turismo, las actividades y la navegación marítima, etc.). El 30 % del transporte marítimo mundial pasa por este mar. En cuanto a la basura marina, los plásticos tienen un papel muy importante y, por ejemplo, el mar Adriático se considera uno de los mares con mayor densidad de microplásticos del mundo. Desde el principio del Convenio, tenemos un protocolo para la contaminación procedente de fuentes terrestres y creo que hemos progresado mucho en este sentido por dos razones: la ayuda de la evolución tecnológica y el compromiso de las partes.

¿El plástico genera demasiados problemas?

Como ya señalé, gran parte de la basura marina es plástico. De hecho, la mayoría. Esta basura también se encuentra en el fondo del mar en la mayoría de los sitios, como ocurre en el cañón de Marsella en grandes concentraciones. No quiero criminalizar el plástico, porque es un material básico para nuestra civilización, y gracias a él es posible avanzar en muchas áreas, pero hay muchos aspectos a mejorar, especialmente con respecto al diseño, la producción y los patrones de consumo de los plásticos que no son sostenibles. Creo que este es el mayor reto que tenemos, un reto sistémico y que ahora debe afrontarse sin más demora.

La industria del plástico está adoptando varias iniciativas a nivel mundial y está promoviendo relaciones para mejorar el ciclo de vida de la gestión del plástico. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Estoy a favor de estas iniciativas. Creo que el sector privado está más comprometido que nunca para mejorar la situación y solucionar los problemas. Si somos parte del problema, tenemos la responsabilidad de encontrar la solución. En particular, valoro mucho el compromiso de Plastics Europe con este tema. Hay un gran ejemplo del valor y la importancia de la actitud proactiva que la industria ha tenido en muchos aspectos medioambientales. Este es el Protocolo de Montreal para la protección de la capa de ozono que entró en vigor en 1989. Es sin duda una historia exitosa de las Naciones Unidas que fue posible gracias a que la industria desarrolló nuevos productos que esencialmente cambiaron el impacto en la capa de ozono.

Por ahora, la situación del Mediterráneo en términos de basura marina no parece estar mejorando.

No podemos inventar excusas para dejar de realizar esfuerzos. Debemos poner el énfasis en frenar la gran cantidad de plásticos que llegan al mar. La tecnología tiene que ser nuestra principal aliada porque, como se ha demostrado en muchos campos, siempre se encuentran soluciones, por eso es tan importante que continuemos en una actitud constructiva.

¿La economía circular, con el gran cambio económico que ella implica, es la gran solución?

Sí, totalmente. Creo que puede marcar una gran diferencia en el futuro. Sé que en este momento puede parecer muy teórico, muy debatible, y cada uno tiene su propia opinión, pero esencialmente la economía circular se basa en la sostenibilidad. Por lo tanto, es un elemento que debe ser básico en nuestras estrategias y en nuestras políticas. Creo que la combinación de la conciencia de la industria y las autoridades contribuirá en el hecho de que lo que ahora es más bien conceptual termine transformándose en acciones. La economía circular tiene la capacidad de generar nuevas riquezas y beneficios, y cuando este aspecto se perciba con total claridad, entraremos en un ciclo positivo de progreso. Pero esto no ocurrirá de la noche a la mañana.

¿Hay demasiadas contradicciones en nuestras actitudes y nuestra responsabilidad con el medio ambiente?

Hay una gran paradoja en una botella de agua de plástico: tenemos en nuestras manos un recipiente que está diseñado para durar siglos, pero bebemos el agua que contiene en solo 10 minutos. El diseño debe tener en cuenta la vida útil del plástico. Otra paradoja es que los humanos hemos adquirido la capacidad máxima de dañar el medio ambiente y, al mismo tiempo, hemos podido inventar el concepto de sostenibilidad. No hay duda de que podemos hacer las cosas mejor.

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