Plásticos y medio ambiente: retos y soluciones

17 octubre 2019

CHEMICAL NEWS
Plasticos y medio ambiente

Los plásticos, como cualquier otro elemento esencial del progreso de la humanidad, son ambivalentes. Por una parte, son el material estrella de la industria desde hace décadas y ofrecen tantas funcionalidades y ventajas que se han convertido en imprescindibles para la vida cotidiana y la economía en todo el mundo. Pero, por otra, plantean retos a escala global.

Los plásticos, como cualquier otro elemento esencial del progreso de la humanidad, son ambivalentes. Por una parte, son el material estrella de la industria desde hace décadas y ofrecen tantas funcionalidades y ventajas que se han convertido en imprescindibles para la vida cotidiana y la economía en todo el mundo. Pero, por otra, plantean retos a escala global.

Sería erróneo ver esta situación como una disyuntiva. La solución no pasa por elegir entre plásticos sí o no. Consiste en introducir conceptos cómo la sostenibilidad y la circularidad en la concepción, fabricación y uso de los plásticos. El objetivo final sería mantener al máximo sus ventajas, minimizando sus inconvenientes. Los plásticos también tienen impactos ambientales positivos: contribuyen al ahorro de energía, lo cual disminuye las emisiones de efecto invernadero causantes del cambio climático.

EFECTOS INCONTESTABLES

El inconveniente principal de los plásticos es la polución. En el medio marino sus efectos son importantes. Se han detectado grandes islas de basura en los océanos. La basura plástica causa la muerte a más de un millón de aves marinas cada año, así como a más de 100.000 mamíferos marinos, según datos de Naciones Unidas. Los animales no tienen defensa ante la presencia de estos residuos y muchas especies confunden los plásticos con alimentos. Las cifras citadas por la misma industria hablan de más de 8 millones de toneladas de plástico vertidas cada año en el medio marino.

La contaminación terrestre de los plásticos suscita en general una preocupación menor, pero un estudio alemán reciente sostiene que el impacto de los microplásticos en suelos, sedimentos y aguas superficiales podría tener un efecto negativo a largo plazo en los ecosistemas terrestres de todo el mundo.

Además de los ecosistemas terrestres y marinos, la presencia del plástico se ha detectado en la atmosfera: los microplásticos viajan a grandes distancias a través del aire.

INICIATIVA POLITICA

Se han llevado a cabo grandes esfuerzos en el marco de la política internacional sobre basura marina: desde la cumbre de Río +20 en 2012 hasta la adopción por parte del G-20 de un plan orientado a resolver esta cuestión que contiene numerosas directrices para políticas concretas. En el contexto de la Unión Europea, existen tres grandes instrumentos relacionados en diferente medida con los desechos plásticos en el mar: la directiva marco sobre estrategia marina; la directiva de residuos y la estrategia europea sobre los plásticos, aprobada a inicios de este año. Los déficits en este campo se hallan en las políticas nacionales del mundo en desarrollo -pero también en algunos casos en las del llamado primer mundo- que todavía no han logrado establecer sistemas de gestión de residuos efectivos.

LA INDUSTRIA ACTUA

La industria es muy consciente de la situación y ha promovido en los últimos años distintos compromisos e iniciativas como The Global Plastic Alliance. Los principales productores de plásticos en Europa y en todo el mundo están trabajando juntos para encontrar soluciones a fin de proteger el medio ambiente. Decenas de asociaciones de plásticos en más de 40 países han firmado la declaración global de la industria del plástico para luchar contra la polución marina, a través de la cual se han planificado, iniciado o completado más de 350 proyectos desde su lanzamiento. Por su parte, Plastics Europe defiende el objetivo de Cero Plásticos en Vertedero para la próxima década.

Las grandes declaraciones y alianzas se concretan en un sinfín de iniciativas. Un ejemplo paradigmático del compromiso de la industria es la Operation Clean Sweep, una campaña que quiere poner remedio a una de las causas principales de la polución marina: la pérdida de miles de pellets de plástico en tierra por parte de las empresas, ya sea en el transporte, almacenamiento o en el propio proceso productivo. El objetivo es cero pérdidas de pellets y el método para conseguirlo es el establecimiento de nuevos protocolos técnicos y de control en fábricas y almacenes.

PENSAR TODO EL CICLO DE VIDA

Richard Thompson, profesor de biología marina de la Universidad de Plymouth, y reconocido experto mundial en basura marina, ha subrayado ante la cuestión de los plásticos y el medio ambiente que "tiene poco sentido querer resolver el problema en todos sus aspectos porque son demasiados". En este sentido propone focalizar la acción en repensar los productos plásticos en todo el ciclo de vida.

"Desde mi punto de vista, la prioridad clave es garantizar que los productos plásticos se diseñen teniendo más en cuenta sus oportunidades para el final de la vida y, en la medida que sea posible, los productos deberían concebirse para maximizar su potencial de reciclabilidad", ha indicado el profesor Thompson.

De hecho, este experto -a quién se debe la creación del término microplásticos- recordó "que hay una gran cantidad de soluciones en el diseño que la comunidad científica puede ofrecer a la industria". Un mejor diseño de los plásticos pasa por tres aspectos: reducir su toxicidad, incrementar su duración, y facilitar su reciclaje.

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Crédito imagen SHUTTERSTOCK

 

BIODEGRADABILIDAD: VENTAJAS Y LIMITES

Esta es una de las opciones que se plantean para reducir los efectos ambientales de los plásticos. Los plásticos biodegradables están fabricados con materias primas renovables que pueden reintroducirse en el ciclo natural en forma de abono orgánico beneficioso para el suelo y con un tiempo de degradación muy inferior los plásticos convencionales. Un producto es biodegradable cuando es capaz de desintegrarse mediante la acción de los organismos presentes en el medio ambiente.

Sin embargo la biodegradabilidad no es una solución total y definitiva. Las condiciones para la descomposición no son las mismas en todas partes y dependen de distintos factores. Los plásticos biodegradables pueden tardar muchísimo tiempo en descomponerse si los organismos encargados de ello no encuentran las condiciones adecuadas para hacerlo (por ejemplo, falta de oxígeno). En caso de que sí se produzcan esas condiciones favorables la descomposición no es inmediata: puede tardar años. Los plásticos biodegradables para gestionarse correctamente no se pueden mezclar con los convencionales. Hace falta para ello una estrategia y práctica de reciclaje totalmente eficaces.

POSIBILIDADES DEL RECICLADO

El reciclado mecánico del plástico es prácticamente la única forma de reciclado que se lleva a cabo y representa más del 99 % de las cantidades recicladas en Europa de plástico. Consiste en procesar los residuos plásticos para convertirlos en materias primas o productos secundarios sin apenas modificar la estructura química del material. En principio, todos los tipos de se pueden reciclar mecánicamente sin apenas deteriorar la calidad.

Se trata de una opción ventajosa desde una perspectiva ambiental y económica. Los beneficios ambientales superan el impacto medioambiental -en forma especialmente de consumo energético- que también se deriva de la recogida, clasificación, transporte y reciclado, especialmente si se diseña una buena estrategia de gestión de residuos. En cuanto a la parte económica, cabe señalar la oportunidad de negocio y los posibles ingresos derivados de la venta de los productos reciclados en el mercado. Los residuos de plástico limpio de un solo tipo en grandes cantidades favorecen el reciclado mecánico. La mezcla de componentes lo dificulta.

Hoy la implantación del reciclado de plástico todavía es minoritaria a escala global y tiene un gran camino por recorrer donde deben superarse dificultades técnicas, de gestión y económicas. En la Unión Europea el reciclado mecánico se sitúa de media alrededor de un tercio pero las cifras varían mucho según los estados en función de su modelo de gestión de residuos.

La otra gran opción es el reciclado químico que se diferencia del anterior porque cambia la estructura química del residuo plástico, convirtiéndolo en moléculas que se pueden utilizar para nuevas reacciones químicas. Procesos como la gasificación o la pirólisis desestructuran el residuo plástico para producir gas de síntesis, así como otros productos líquidos y semilíquidos. Se están investigando nuevos procesos de despolimerización para convertir algunos tipos de plásticos en monómeros para la producción de plástico virgen.

Es una opción para aquellos residuos plásticos que no se pueden reciclar de forma sostenible con procesos mecánicos como, por ejemplo, los plásticos laminados y compuestos o los plásticos mezclados de baja calidad.

COMPROMISO GLOBAL CON LA CIRCULARIDAD

La economía circular es un nuevo paradigma con implicaciones económicas y ecológicas que en los próximos años va a ejercer una influencia determinante sobre la mayor parte de procesos industriales y de gestión. Básicamente se trata de establecer un sistema cerrado de interacciones entre la economía y el medio ambiente, cerrando los flujos de materiales en ciclos tal y como ocurre en el mundo natural.

En este planteamiento, en una visión de máximos, los residuos como tales dejan de existir: algunos flujos de materiales una vez utilizados retornan a la biosfera y se convierten en nutrientes biológicos, mientras que el resto pasan a ser nuevas materias primas entrando de nuevo en los ciclos de producción industrial.

En el mundo de los plásticos existe una visión global para acercarse a ese paradigma liderada por la fundación Ellen MacArthur y conocida como New Plastics Global Economy Commitment. Este compromiso ha sido firmado por más de 400 organizaciones públicas (gobiernos) y privadas entre las que cabe señalar la presencia de grandes multinacionales del sector.

El proceso sigue abierto y mantiene el ambicioso objetivo de lograr una economía en la que no existan más residuos plásticos. Existen otras iniciativas en marcha como el compromiso voluntario Plastics 2030, presentado por Plastics Europe, para alcanzar la circularidad y la eficiencia en el uso de los recursos en Europa.

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